Mi Familia y Yo

Todos tenemos la necesidad de sentir que formamos parte de algo, para muchas personas ese algo es la familia. Personas a las que recurrir cuando nos sentimos necesitados. Las familias nos pueden dar apoyo, amor, comprendernos, un lugar donde nos darán fuerzas para enfrentarnos al mundo exterior. Quienes forman parte de estas familias tienen una relación sincera entre ellos, disfrutan estando juntas entre ellas.

Para determinadas familias esto no es así....

...Existen familias donde no hay alegría. Son familias que no disfrutan los unos de los otros.
La diferencias de unas y otras familias está en la eficacia a la hora de resolver los problemas a los que tienen que hacer frente.
Esos problemas familiares pueden ser originados por situaciones individuales, de pareja o familiares. Cuando en las familias existe un conflicto, lo que uno dice o hace provoca una respuesta defensiva en el otro, así, si esto se repite continuamente, el conflicto va aumentando poco a poco.
La falta de comunicación afecta a muchas familias, así es importante cuidar como se dicen las cosas.

Por todo ello, es necesario solucionar todos estos problemas y para ello hay que tratar el objeto de discusión.
En la terapia familiar brindamos a esas familias un punto de encuentro donde poder hablar, escuchar y donde se puedan crear alternativas para ayudar a resolver esos conflictos que existen entre sus miembros.
Defendemos y criticamos a familia desde nuestra propia experiencia, la que nosotros hemos vivido. Nosotros no elegimos las situaciones que rodean a nuestra familia, así como no elegimos a nuestros miembros familiares.
Si pensamos que tuvimos una buena educación y sentimos que nos trataron bien nuestros padres, seguramente intentaremos aplicar su educación en nuestra vida adulta. Si por el contrario, pensamos que no fue así, es decir, si pensamos que no nos trataron bien, seguramente intentemos cambiarlo. Para conseguir esto, lo que nos va a ayudar es decidir lo que sí que queremos y pensar cómo conseguirlo. Cuando nos damos cuenta de que lo que queremos es muy diferente a la realidad de lo que se tiene puede dejarse llevar por la rabia, el desengaño, el rencor o por el conformismo. O bien encender nuestra inteligencia emocional y mejorar los que nos rodea. Si no recapacitamos sobre nuestra realidad familiar lo que haremos en tender a repetir el modelo.
Piensa estas preguntas:
¿Cómo es mi familia?
¿Me siento bien con mi familia?

¿Estoy viviendo con personas que me hacen sentir a gusto y en las que confío?

En mi practica como terapeuta familiar me he topado con diversidad de familias que se sienten incómodas y nerviosas cuando se reúnen todos juntos, algo que sucede en la Navidad.

En estas fechas, cuando nos reunimos en la mesa con nuestra familia con la que no nos sentimos felices, estas fechas pueden producirnos sentimientos de soledad y desilusión. Esto puede provocar que estemos en el ambiente perfecto para sacar a la luz problemas familiares que ya existían o producir otros nuevos.

Aunque existan problemas en las familias es posible solucionar estos conflictos. La forma de resolverlos en enfrentándose a ellos y convirtiéndolos en más pequeños, sin olvidar que la vida es un movimiento continuo donde las relaciones están en continua transformación.

La familia nos deja una huella muy importante, pero también es importante hacernos responsables de la vida que llevamos. Aunque no hayamos nacido en un entorno amoroso, nosotros podremos crearlo, aceptando todo lo que hemos recibido y rechazando lo que nos ha hecho daño. Todos necesitamos sentir que formamos parte de algo. Pues que mejor que ese algo sea gente que nos quiere y con las que nos divertimos y aprendemos a madurar. Al hacernos mayores, debemos aceptar las limitaciones de nuestros padre y además, tenemos que saber cuidarnos. Lo más importante son las cosas que compartimos cada día.

Ana Garrido Casado_ Terapeuta de Familia y Pareja en el Instituto SIKO